sábado, agosto 29, 2015

La luz que penetra a la sombra

Fuente: http://www.cinemachile.cl/pelicula/en-la-gama-de-los-grises/

En el marco del festival Sanfic fui a ver la película En la gama de los grises de Claudio Marcone, que se estrenará en forma comercial en octubre de este año.

La historia trata de un arquitecto casado que entra a una crisis, sin entender ni los motivos ni los detonantes, pero que lo lleva a alejarse de su familia y refugiarse en el taller abandonado de su abuelo en el centro de Santiago. En un confuso encargo de otro arquitecto conoce a Fer, un historiador hipster quien lo acompañará en la búsqueda de inspiración en la ciudad, así como en el cuestionamiento de su sexualidad.

Plantear en tema homosexual en el cine no es nada nuevo. Está lleno de blogs y sitios que clasifican y recomiendan este tipo de películas, junto con festivales donde este incipiente mercado nacional sale a flote. Por lo mismo, es tan difícil intentar no entrar en la caricatulización de los estereotipos, que necesita elementos auxiliares potentes para sobrevivir.

Entre la frescura de hoy del canadiense Xavier Dolan y la rimbombancia de la escritura de Pablo Simonetti, la película parece apelar a todos los cuestionamientos de la sexualidad y sus correspondientes emociones, para que el público enganche con la película, pero siento que se encalla en ese intento.

Si bien se muestran las escenas de sexo homosexual jamás vistas previamente en el cine chileno; sin quitarle mérito al Pejesapo, acá hay deseo reprimido y liberado en una exploración de la virilidad masculina. Cero manerismos, mucha clase acomodada y el uso de palabras que no forman parte de la conversación común del Santiaguino, me hacen concluir que estas imágenes serán lo único que salve a la película de un fracaso comercial.

El guión no acompaña, la historia tampoco y menos el final, bastante predecible si uno considera que lo que debe primar es el amor y el ser feliz a pesar de todo; ello no pasa de ser un estereotipo que parece ser sacado de una sesión de terapia psicológica.

En Chile no se debe olvidar que siempre primará la culpa, especialmente en personas mayores de treinta años y que este sub-género cinematográfico ya tiene mucho recorrido fuera del país, por lo que es más plausible apelar a algo concreto que difuminarse. Esperé sangre y no la hubo, descontrol y tampoco estuvo, así que como conclusión gana Simonetti a Dolan en esta partida.

Lástima que no pude ver las otras películas en Sanfic que trataban en tema de la homosexualidad, quizás estas letras no caerían en la generalización y en un contexto mayor tal vez le encontraría los méritos de esta película.









sábado, abril 04, 2015

Broken land

Ponerse en la piel de otro y vivenciar el sufrimiento es algo imposible, sino que sólo queda ser observador en primera fila y recibir los desgarros de ese quiebre inevitable, que sin embargo pareciera estar suspendido en el tiempo y que me obliga a hacer lo mismo.

Un ser que se niega a ese quiebre es como la tierra que recuerda los surcos donde antes pasaron ríos y los luce como una herida abierta, esperando su momento. 

domingo, julio 27, 2014

La juventud obstinada

Hace 23 años existieron las fiestas Spandex en el Teatro Esmeralda en Santiago y yo tenía edad de ir a ellas. Sin embargo no me atreví a asistir, sencillamente por miedo, tanto a que me reconocieran, como a reconocerme en mi y en un otro. Ese periodo se me vuelve turbio, lleno de dudas y queriendo mantenerme fuera del ambiente alternativo y homosexual, del cual no me he sentido parte.

Y este semana se estrenó el montaje La noche obstinada,  una producción del argentino Pablo Rotemberg como parte de su residencia en el GAM de Santiago. Este trabajo precisamente se basa en las fiestas Spandex de los años noventa.
fuente: La Nación. Foto: Esteban Garay
Claramente esta vez si decidí ir a verla y de alguna forma volvieron los recuerdos de esa época a través de un montaje lleno de un show glamoroso y golpes, en una puesta exigente y agotadora a la vez. Gran parte del tiempo el elenco danza desnudo, mostrando por una parte la belleza del cuerpo humano, el espectáculo creativo que implicó esa época recién salida de la dictadura y por otro lado los reiterativos golpes a que son sometidos los bailarines. Una hora de presentación se sienten mucho más que eso, por la tensión permanente de la muestra y por el rebote de esos castigos que nos proporcionó o nos proporcionamos.

Por una parte sentí una fuerte evocación de los Wandervogel alemanes de comienzos del siglo XX y de las secuencias fotográficas de hombres desnudos en movimiento de Thomas Eakins de esa misma época, lo que da una contemporaneidad y revisión histórica en forma conjunta ajustando las piezas con un alto oficio en el teatro físico.

Debe ser evidente para los bailarines que a poco andar estarán llenos de moretones, alguna contractura, esguince o algo parecido, porque su entrega es total al espectáculo de la juventud. Y según mi opinión habrá un antes y un después de esta obra de teatro, porque siento que trasladó los límites de la danza que estábamos viendo en Santiago y que he ido siguiendo este último tiempo.

Como hecho puramente anecdótico, el día que asistí estaba dentro del público una serie de bailarines y actores del ambiente nacional y la socialité Julita Astaburuaga a quien oi decir que hace años no veía a hombres desnudos y por partida doble.

Si bien no me reconocí dentro del público, al menos ya no hay temor de ser visto por ahí. Al menos el miedo ya no me impide ser protagonista de mi propia historia.


sábado, febrero 22, 2014

Los dos Dubois: entre el registro y memoria

No me gusta tomar fotografías en los cementerios. Si bien los mausoleos y esculturas mortuarias representan un aspecto muy importante de la expresión humana desde los tiempos más ancestrales, en mi hay cierta incomodidad por tomar registro de estos lugares.

He visto fotografías de funerales, de los antiguos angelitos (niños fallecidos vestidos como tales), pero en mi caso, prefiero que mis muertos formen parte de la memoria, más que de la representación a través de un objeto. Y curiosamente una fotografía mía está en el sepulcro de un gran amigo, aunque se ve el efecto del sol, que la tiene completamente descolorida, lo que reafirma este conflicto que veo con el registro y la memoria.

Existen dos personajes que se me acaban de cruzar y que representan los fenómenos planteados en esta introducción. Comparten el mismo apellido Dubois y que fueron inmigrantes en América Latina. El primero es Emile Dubois, un francés que se avecindó en Valparaíso y que forma parte de la historia de Chile por los asesinatos que cometió contra personalidades extranjeras de la ciudad y que misteriosamente tras su muerte, su animita se convirtió en un lugar de petición de favores por ser considerado milagroso.

Por otra parte, en el corazón de la Argentina existe el museo de Gabriel Dubois, un artista que se avecindó en la ciudad de Alta Gracia y que experimentó con distintos materiales esculturas y figuras artísticas, las que se pueden observar en dicho lugar. Sin embargo, lo que sobrecoge es la escultura que se encuentra en el patio de la casa y que el artista erigió por la muerte de su esposa Marie Louise.


Dubois la tituló Angel Caído y la representación de su mujer moribunda con su hijo abrazándola refleja el dolor de la pérdida que no pierde la intensidad con el paso del tiempo.

En conclusión, es curioso que ambos personajes usaran el nombre Dubois como un pseudónimo, ya que no era el nombre real de ninguno. El argentino dejó por si mismo registro y memoria de su existencia a través de su obra y el segundo fue convertido en mito por la memoria que le asignaron los porteños a su existencia.

sábado, noviembre 23, 2013

Muchas esperanzas

Hace algunas semanas vi la película "El tío" dirigida por Ignacio Santa Cruz, sobrino de Jaime Guzmán y que trata de las vicisitudes de armar una obra de teatro sobre este controvertido personaje de la historia reciente de Chile.

La película se estrenó en octubre de este año y como era de esperar generó el calificativo de "infame" de parte de la Fundación Jaime Guzmán, por lo que supuse sería sacada rápidamente de cartelera, aunque se encontraba en varias salas nacionales. Un par de semanas después sólo estaba en el Cine Hoyts de la Reina y elegí un horario nocturno para verla, asumiendo que seríamos pocos los curiosos.

Sin embargo quedé impresionado cuando salían los espectadores de las siete de la tarde, un grupo bastante numeroso y representativo de distintas posiciones sociopolíticas. Más rareza me produjo hacer la fila de espera con un premio nacional de tecnología y un investigador de un gran centro de excelencia, lo que obviamente le quitó el caracter de marginal a la espera.

Desde el punto de vista de la película misma, debo confesar que me gustó mucho; estaba filmada como el buen cine, donde las historias particulares se van mezclando con las historias globales. Con los días me recordó la película francesa “El Concierto” dirigida por Radu Mihaileanu. Un interesante film que aborda un tema complejo desde una mirada completamente desprejuiciada y valiente, lo que me pareció un gran aporte y una inyección de esperanzas.

Esperanzas de que todos los temas se pueden hablar, planteados desde fuera del dogma; esperanzas de que la vida del sobrino de Guzmán, que se plantea abiertamente homosexual, tiene una evolución propia y paralela al tema que le obsesiona y esperanzas de que el cambio de la constitución del 80 es posible. Me gustaría verme regido por nuevos aires constitucionales y personales,  y eso recibirlo de una película me pareción un excelente regalo de fin de semana.

sábado, septiembre 07, 2013

Hannah y el closet


Uno de mis placeres culpables era ver los fines de semana en las mañana las series adolescentes en televisión. Hannah Montana era una de ellas. Sin embargo no había reparado en el mensaje de que llega el momento en que es necesario terminar una doble vida, lo que me sucedió cuando transmitieron la película de ella, donde se saca la película frente a los asistentes a un concierto en su pueblo.

Sin forzar las cosas, se podría decir que el guión es perfectamente concordante con estos cada vez más frecuentes procesos de salida del closet del ambiente artístico e incluso político. Hoy en las elecciones parlamentarias existen tres candidado abiertamente homosexuales disputando algún cupo, algo impensable hace cinco años.

Y vuelvo a lanzar la pregunta al aire. ¿realmente es liberador esto?... en el caso de Miley-Hannah, cuando ella descubre su verdadera identidad (previo discurso de que yo soy de aquí y a ustedes no los puedo engañar), luego canta una canción, para que finalmente todo el público le pida a gritos que vuelva a ser Hannah Montana y que ellos le guardarán el secreto. Y por supuesto ella vuelve a cantar como si nada hubiese pasado y fin de la historia.

Si conceptualizamos esto sería como la frase del Gatopardo "cambiar todo para que nada cambie", siendo que en la mayoría de los casos hay un desenlace muchas veces imprevisto. La vida de algunas personas no tiene que ver con la dicotomía bipolar de habitar en el closet, sino más bien con mantener un status y un lugar cómodo, del cual cada vez existen menos energías para salir.

sábado, junio 22, 2013

Bio-Disidencia


Utilizar el cuerpo como objeto para la manifestación contraria a la sociedad, es algo que está presente en la historia de la humanidad. Esta disidencia generalmente tiene costos para sus protagonistas y en algunos casos logran articular colectivos que permiten los anhelados cambios socioculturales. Y así como Moisés no logró ver la tierra prometida como relata el texto bíblico, habrán otros que puedan cosechar el resultado de estas luchas.

En el Chile de los últimos veinte años han habido algunas disidencias del cuerpo, fundamentalmente a través del arte, con mayor o menor mediatización, de las cuales me interesa detenerme en dos de ellos. Como requisitos fundamentales podemos hablar de representación singular, innovadora y provocadora. Uno es Luizo Vega y el otro Sergio Valenzuela.

Luizo Vega es argentino y en Chile fue conocido en 2012 por su performance Baby Vamp en 2002, lo que significó su salida del país. Luego en Argentina  realizó Cruz&Crucifixión en 2004, Drakula en 2006, Stage Tangour y Erotique Freak en 2008, hasta mudarse a Barcelona donde ha continuado con sus performances. En España en 2010 desarrolló Baby Burka, un auto desnudo frente al Vaticano, finalizó Material Boy y Le Pendu en 2012. Una parte importante de su trabajo cuestiona principalmente al catolicismo y en general a las religiones, además de una referente del pop como es la cantante Madonna. Luizo provoca a través de los mass medios, por lo que la polémica es su principal elemento de particularidad.

Con una postula más académica, el artista Sergio Valenzuela Valdés ha realizado una serie de performances en torno al cuerpo, buscando lo que él denomina lo inclasificable en el arte. La primera vez que conocí su trabajo fue con Callejera, realizada en las azotea de algunos edificios en Santiago en 2006, Afecto en 2008, Jaiser 1.0 y Nacido para exhibirse en 2010. En 2012 puse asistir a la presentación de Renacimiento, una obra colectiva de danza en tiempo real, donde participó Sergio. A partir de su viaje a Austria, desarrolló la obra Loch in der Wand de 2013. Valenzuela es un artística fuera de los medios masivos, en una búsqueda bastante interesante de lo inclasificable.

No quiero dejar fuera de este relato a las manifestaciones biopolíticas, que se mantienen en un espectro fuera del arte, pero utilizando el cuerpo con fines de reivindicaciones sociales y políticas. Representantes de esta corriente por mencionar a algunos, está Julius Kaiser y su trabajo Obsolescencia del Género o Anthony Correia con su particular campaña de cambio de género a través de shows por internet. En Chile la persona que hizo figura pública de su posición biopolítica es el prostituto José Carlo, quien se declara un activista desde la disidencia sexual. Quizás este terreno es donde menos se puede lograr autenticidad, porque pretender desenmoldarse de cualquier prototipo social, en un contexto de medios de masa, finalmente tiende a generar el efecto contrario al arte, es decir la invisibilidad. Quizás habrá que esperar algún viaje fuera de Chile para que se exprese más claramente la particularidad de José Carlo.

Finalmente, y a modo de conclusión en mi calidad de observante de estas expresiones de bio-disidencia. Uno espera ser provocado, cuestionado e impresionado por estas performances, que la mayor parte de las veces ocurren en los círculos alternativos, pero tienen un valor en la medida en que salen de lo obvio y se convierten finalmente en discursos o pre-discursos de algunos cambios sociales. Como dice Visconti en el Gatopardo "cambiar todo para que nada cambie" es la consigna de estos granitos de arena en nuestra cultura austral latinoamericana.


viernes, febrero 22, 2013

Sunset and Sunshine in my mind



En mi último viaje al sur de Chile, a partir de una serie de circunstancias, se provocó un viaje a mi pasado lejano más allá de los últimos diez años. Esto partió en un recorrido a sectores ya visitados y se comenzó a  materializar cuando reconocí a una persona con quien hablé algunas veces, pero que no recuerdo su nombre, ni suficientes elementos que permitieran reconstruir esas conversaciones; tengo pasajes vagos de que usaba un morral negro, un encuentro en una fiesta callejera y el comentario sobre mi actitud deportiva de la época, todos insuficientes para rearmar el pasado e intentar decir al menos un hola.

Luego en un pueblo, se me evocó también ese pasado remoto. Yo estuve en ese mismo lugar hace muchos años, de eso me fui dando cuenta en forma paulatina, por el tipo de habitaciones, los colores, el baño y la estructura de madera de la residencial donde dormí. Tan enterrado está ese pasado para mi?... si no fuera porque la dueña no ha hecho prácticamente ninguna modificación a la casa, probablemente no me hubiese dado cuenta.

Tengo esas imágenes tan aisladas y desarticuladas, que me recordaron la película “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” de Michel Gondry, donde era posible eliminar a personas de la mente, borrándolas selectivamente de todos los recuerdos compartidos. En Internet encontré algunas fechas de eventos, que me permitieron situar algunos hechos dentro de un calendario, pero en general son sólo destellos y mi presencia solitaria en ellos, tal como en la película.

En cada noche tuve sueños que recordé a la mañana siguiente, los primeros tres días fueron con personas importantes para mi que están muertas, pero que volvieron a mi mente en nuevos diálogos siempre agradables. Luego destellos de lugares donde estuve alguna vez. En esa actualización de los paisajes ya conocidos, me di cuenta de lo lejano y diferente que se ve el pasado y si bien hay libertad en tener una mente sin recuerdos, también esto genera vacíos importantes a los cuales estar atento. Quizás deba replantearme esa actitud de conocer fundamentalmente lugares nuevos, porque en los recuerdos hay un misterio que de alguna forma creo que algo tienen que decirme para el hoy.

sábado, diciembre 08, 2012

Una flor que nunca abrió


Cuando uno adquiere un ramo de flores en botones, espera que estas sigan su proceso natural y abran lentamente durante los siguientes días. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando estos botones nunca maduran y la flor se seca, sin siquiera apreciar su belleza?

Pasa el tiempo y en mi entorno veo aparecer nuevas generaciones con un dinamismo que yo no tuve. El terreno firme donde me he movido por todos estos años muestra varias vetas pantanosas. Y hasta ni siquiera puedo ver a los ojos a los perros, porque me ladran o miran con desconfianza.

Tanto tiempo y esfuerzos en intentar invertir la fragmentación a la que me había sometido, pero el resultado opuesto tampoco es alentador. Cuando veo trozos de mi existencia como aquellos claveles secos en mi florero, vuelvo a hacerme preguntas, ya no las mismas de siempre, sino las nuevas que surgen por mirar por la ventana.


  

sábado, octubre 06, 2012

La infancia divino tesoro

Hace poco tuve la ocasión de ver una parte del documental "De amor se vive" de 1984, del cineasta Silvano Agosti, cuyo link aparece al final de esta entrada. Es curioso pensar que en un país como Italia, donde el catolicismo es bastante preponderante, surgan directores que sencillamente se atrevan a explorar mucho más allá del límite social permitido.

Y este trabajo tiene eso, una ruptura social para exponer a un niño de 9 años a relatar sus vivencias sexuales, de las cuales no tiene clara conciencia. Y no deja de ser llamativo que el mismo chico al final del video reproche a los adultos por esa conducta perversa.

Hoy en Chile este video sería completamente censurado. Después de tanto escándalo por los abusos sexuales a menores de parte de adultos, hay al menos en el discurso público el rechazo generalizado a todo tipo de exposición a menores a situaciones que no correspondan a su edad.

Incluso desde el punto de vista de la salud y la ciencia, existen protocolos bastante estrictos sobre la vida privada, especialmente en menores. Si hoy no hay una certificación a través de un Consentimiento Informado por parte de los padres de menores, es imposible grabarlos, estudiarlos y experimentar con ellos.

No es ser cartucho, pero me agrede de alguna forma la superexposición de este niño y para ser honesto, de cualquier niño. Imposible no preguntarme que es de él hoy.

http://www.youtube.com/watch?v=Z7KglTa4dB4

domingo, julio 15, 2012

Los cafés y la ciudad: la historia de Max

De los pocos seguidores y lectores de este blog, estaba el de mi amigo Max, quien me animaba a escribir nuevos textos y me pedía que lo mencionara en alguno de ellos. Por lo mismo hay un par de alusiones a conversaciones y situaciones que vivimos en alguna ocasión o que las conversamos en uno de las tantas charlas de café con Max. Y claro, se hicieron una costumbre, lo que nos llevaba a conocer nuevos lugares o elegir aquellos de acuerdo a la situación a conversar. El con su cigarro, sus peticiones específicas y algún tema dando vuelta por su cabeza, hacía de estos encuentros todo un acontecimiento.

A veces las conversaciones eran superficiales del trabajo, los estudios, algún capítulo de Sex and the City, sus perros, mi lata, su lata y una serie de etceteras que me permitieron sentirme cercano a él. Además también había salidas a bares a beber juntos un espumante o vino blanco, hasta quedar medio borrachos y contentos. Porque con Max lográbamos estar contentos, riéndonos cómplicemente en la calle e inventando frases y nombres a las situaciones que vivíamos.

Hace poco había descubierto un par de nuevos cafés que sin duda Max estaría interesado en conocer. Sin embargo no hubo tiempo; así como para muchas otras cosas que planeamos en alguna ocasión. Su juventud no me hacía presagiar algún mal augurio, pero la vida se encarga cada vez de recordarte que no se vale dejar las cosas para después.

Así que hoy que ya no estás físicamente, tu recuerdo y los detalles se agolpan en mi memoria. Algunos de ellos salen a la luz en este blog, otros en conversaciones privadas y algunos más quedan como confesiones no reproducibles. Llegué a tener el honor de ser llamado por tí "mi pololo de calle", en clasificación de esas miradas curiosas de las personas hacia nuestra complicidad, que nosotros sabíamos muy bien cuando utilizar. El crisantemo que inicia este texto, testimonia mi amor por tí, amigo que tan rápido partiste y que obviamente las cosas no serán igual sin tí. 

domingo, junio 10, 2012

Un domingo en Santiago

Para algunos los domingos son el peor día de la semana. Ya no existe la euforia del fin de semana, pero es un largo día en donde hay poco que hacer. En general yo no tengo ese problema, porque ese día forma parte de mis visitas familiares y el día está lleno de actividades.Como dice un amigo, lo peor no es el domingo, sino estar soltero en un domingo.

Sin embargo hoy probé un este días solo, después de harto tiempo. Y claro, con frío los panoramas se reducían a alguna actividad en un lugar cerrado. Ni pensar en amigos, que no visito desde hace mucho y que no existo en una agenda dominguera para ellos. Y claro, las opciones seguían reduciéndose. Vi un video de comienzos del siglo XX que trataba de la homosexualidad, mientras por mi ventana veía el leve sol de la tarde. Ni las redes sociales parecían tampoco darme una mano para decidir donde salir, así que poco a poco vi ir ocultándose el día mientras me culpaba de no organizar nada entretenido.

Entonces recurro a lo obvio, una salida a tomar un té al barrio Lastarria, que al menos me distaería un rato. Llego al lugar y no me decido a entrar a ningún sitio, así que bordeo el Parque Forestal caminando sin prisa y meditando estas cosas en que uno piensa cuando el tiempo parece no ser importante. Mi recorrido me lleva a una exposición de fotografías en el parque, donde se muestran los edificios más importantes del barrio de la cañada, próximo al río mapocho. Pero hace frío, así que sigo caminando por el barrio hasta que paso por el cine El Biógrafo y veo una nueva película en cartelera llamada "Tengo Algo que Decirles" (Mine Vaganti), del director Ferzan Ozpetek, donde leo rápidamente la sinopsis y aparece una historia en Italia sobre la homosexualidad, en tono de comedia y parte de esa mezcla ya la había probado antes y funcionaba bastante bien.
http://floredo.wordpress.com/2011/01/02/tengo-algo-que-deciros/
Me doy cuenta de que estoy a tres minutos de comenzar la película así que entro a verla. Y no me equivoqué, el tono de comedia italiano permite mostrar historias más fuertes y cuestionamientos sociales importantes, sin quitarle la importancia. En el fondo la película plantea la disyuntiva de hacer la vida que uno quiere hacer o ocultarse en la vida de otros, por un bien mayor. Una trama que probablemente la haya mencionado más de una vez en distintos contextos, pero se vuelve a presentar en esta ocasión con imágenes y música contemporánea, sin tanta planificación y con la mente dispuesta a disfrutarla.

Al final mi domingo fue salvado por la campana y yo volví con menos frío para continuar con la velada.

sábado, abril 28, 2012

Running toilet


No es primera vez y esperaría fuese la última, pero me molestan las situaciones absurdas que se producen en un baño, un lugar que pareciera inofensivo, puede generar un sin número de situaciones inesperadas. Por ejemplo hace poco un amigo se quedó encerrado en uno de ellos en plena juerga de una disco. Al menos la situación terminó cómicamente cuando fue rescatado por un descamisado musculoso, que se ofreció a ayudarlo.

Sin embargo, me han pasado historias que me dejan esa sensación de impotencia de no ser tan precavido. Hace muchos años una amiga me prestó su departamento fuera de la ciudad, lo que a todas luces era una buena alternativa de salir a bajo costo. Sin embargo antes de irnos, mi acompañante fue al baño y no se percató de que la cadena quedó abierta. A las semanas recibo el llamado de mi amiga diciendo que había recibido una cuenta de agua enorme, la que tuve que pagar y era incluso más cara si yo hubiese arrendado directamente un lugar.

Otra vez en medio de un viaje a Valparaíso, me caigo en el baño del hostal antes de salir a festejar en la ciudad, rompiéndome la cara contra el lavamanos. Obviamente todo terminó en una clínica esperando ver si había fractura u otro tipo de complicaciones.

Y más recientemente, sentí toda la noche correr agua de un baño en mi edificio. Como es un ruido nuevo desperté un par de veces y me decía que alguien se habría ido de vacaciones sin percatarse de su toilet. Sin embargo al día siguiente me doy cuenta de que el agua que corría era el otro baño de mi departamento y me genera una sensación rara entre hecho absurdo y poco exhaustivo de mi parte. Al final tendré que esperar a fin de mes para saber cuando costará este nuevo incidente y quedo con la sensación de que debo ser más vigilante con mi entorno para no sentirme así como para escribir este texto.

sábado, marzo 31, 2012

El peligroso facebook

Facebook nunca me ha gustado como concepto. Eso de tener que explicitar tu red de amigos, familiares, compañeros de estudio y gente que "te gusta" me parece inoportuno, porque gran parte de ellos se van quedando en el camino, a medida que uno va avanzando en la vida. Y muchos de ellos que estaban muy bien en el pasado, a través de este medio recobran vida, al menos para corroborar porque decidiste alejarte.

Sin embargo, cada vez son más los sitios que te piden autentificar tu password con una cuenta de Facebook y eso me obligó hace un tiempo a crear una cuenta lo más bizarra posible, para controlar este pasado indeseable.

¿El lector se preguntará porque tanta mala onda con el pasado del narrador? Pues es fácil, mi vida de estudiante en básica y media fue bastante desagradable, fundamentalmente porque yo era distinto. Me gustaban las cosas que a la mayoría no le interesaban y despreciaba las cosas que todos compartían. Esa fórmula simple en el colegio es sinónimo de lo que hoy se llama bullying, aunque me siento un poco lejos de esa definición, en terminología actual lo era.

Que además ese ser distinto, podría tener que ver con mi homosexualidad potencial, acrecentada por mis éxitos escolares, probablemente producía en mis compañeros y compañeras una confusión enorme. Y lo más fácil era atacarme de vez en cuando, pero principalmente excluirme de las redes sociales. Por mi parte entendía que entrar en esos mundos implicaba "ceder" o "rebajarme" y sencillamente no le encontraba justificación, por lo que me mantenía al otro lado de la vereda.

El contexto social de mi vida escolar tampoco ayudaba mucho. Sectores más bien populares y colegios del Estado, con el infaltable número identificatorio, en plena dictadura de Pinochet, hacían aflorar esas características tan propias del chileno como son su machismo, hipocresía y querer pasar desapercibido. En mi caso sabía que algo distinto a eso existía y lo pude comprobar posteriormente en la Universidad, en donde efectivamente nunca fui discriminado por ser quien era, aunque yo tampoco participaba de los principales grupos establecidos.

En lo concreto, con una cuenta disponible la posibilidad de feibukear (entiendo que el término se refiere tanto a postear como a buscar personas), comencé a escarbar un poco en este pasado. Algunos perfiles tenían la mínima información, pero disponían de la red de "amigos" donde efectivamente pude seguir visitando a estos personajes. Obviamente cuando Facebook tuvo su máximo apogeo y millones de ex-compañeros se juntaron a re-conocerse años después (la mayoría de los casos en forma patética), yo no fui invitado (y tampoco hubiese ido). Así que es mejor husmear en forma anónima como lo hice.

Lo que encontré era un poco distinto a lo que imaginaba. De los compañeros de educación media yo pensaba que pocos habían entrado a la Universidad y me di cuenta que no eran tan pocos. De hecho vi varias fotos de viajes fuera del país, no sólo a Brasil o Argentina, sino que a lugares más lejanos y caros lo que corroboraría una buena situación económica. Los común es que la mayoría de ellos presenta a su familia con hijos incluidos. Y veo también que varios de ellos emigraron de Santiago por motivos laborales. Algunos me sorprenden por su gran cambio físico y de pensamiento (para eso existen los favoritos), pero aparte de las imágenes, inevitablemente aparece en mi un sentimiento de molestia y de fastidio para con ellos.

Haber sido partícipe en la exclusión de una persona sólo por el hecho de ser distinto y seguir por la vida como si nada, me parece gratuito. Tener que someterme nuevamente y en forma gratuita al juicio de ellos, me parece absurdo. Así que es mejor que sigan así como momias petrificadas de un pasado que no me interesa explorar. Facebook será una herramienta de comunicación, pero muchas veces es mejor mantener el silencio ante tan nefastas sensaciones.

jueves, diciembre 22, 2011

Gladiolos navideños

Mis recuerdos de navidad de niño están marcados con algunos elementos y situaciones sensoriales. Primero que nada un fuerte olor a cera, porque le daba lustre a aquel piso de madera viejo para que luciera como no lo hacía durante todo el año. Luego un árbol de pascua de pino natural, que me encargaba de adornar personalmente y que esperábamos a que estuviese seco para desarmarlo. Y para finalizar había un infaltable un ramo de gladiolos rojos que adornaba la mesa navideña bastante cargada al rojo y verde.

Cuando salí de ese entorno, donde creo había mucho de ilusión y esperanza en algo mejor, poco a poco perdí el entusiasmo en eso rituales, incluyendo el árbol de pascua, el que otros armaban y ornaban sin ni siquiera mi opinión; hasta este año que finalmente no habrá uno en mi casa.

Por otro lado, no he cambiado la alfombra de mi piso, por lo que no hay olores asociados a ella. Los únicos que estarán presentes son unos gladiolos rojos que espero sobrevivan el calor de estos días de verano.

martes, noviembre 15, 2011

Una alucinación casi inconclusa

Aprovechando que en Santiago está exhibiéndose el 4º Festival de Cine Lésbico Gay Bi Trans, aproveché de seleccionar algunas películas que fuesen interesantes de ver. Una de ellas la exhibieron en el Cine Arte Alameda y era Amphetamine (2009) del director de Hong Kong Scud. En general el cine asiático me llama bastante la atención y en la temática homosexual ha tenido películas notables como Happy Together o el Banquete de Bodas, con resultados muy interesantes, aún cuando algunas de ellas tengan claros guiños hacia occidente.


La película Amphetamine efectivamente no me desilucionó en lo absoluto. Una fotografía excelente, un tratamiento del cuerpo humano sin tapujos y la búsqueda del mundo interior conflictuado de los personajes. Uno de los personajes llamado Daniel, rico hombre de negocios llega por una temporada desde Australia para hacer lo que sabe hacer y es destacarse ganando dinero para otros y para si mismo. El otro se llama Kafka y viene de una familia pobre, ganándose la vida como profesor de natación, repartidor de comidas y que cultiva su cuerpo con artes marciales y ejercicios, siendo el típico hombre que no pasa desapercibido en la calle ni para mujeres u hombres, con clara referencia a la belleza clásica griega.


Una simple lectura nos diría que el dinero lo compra todo. Sin embargo el director toma especial detención en demostrar que tras esa belleza externa de Kafka se encuentra un ser desvalido, con tremendas carencias afectivas, pérdidas importantes y que depende de las drogas (por eso el título de la película) para sobrellevar esa vida complicada que le toca vivir. Y sin embargo de Daniel no nos dice nada respecto de porque está dispuesto a amar a alguien así, porque claramente esta historia se trata del amor incondicional, pero que en la reciprocidad debería tener dos fuentes que lo generan.


¿Pueden acaso dos personas de mundos tan diferentes proyectar un amor a pesar de todo?.... la respuesta parece ser bastante clara. En una presentación en sociedad Daniel dice sobre Kafka "el es el chef de esta velada y mi entrenador personal", siendo que yo esperaba dijese "es mi pareja", porque en su ambiente protegido no tenía nada que perder. Así como esa seguridad generaba esa sensación, también el no tener nada, produce algo similar. O sino no se entenderían los saltos con cuerda al vacío o las locas carreras en auto o en moto. La explicitez de Daniel sólo le trajo muy malos resultados en todo caso.


Lo curioso, y por eso el título de este artículo, fue que casi finalizando la película esta sencillamente se detuvo sin aviso, siendo imposible ver el término de ella, ante la atónita mirada de los espectadores. Y el casi se debe a que encontré el final que me faltaba, aunque está subtitulado al tailandés, permite entender la mirada del director.



Mucho sueños, alucionaciones y pesadillas le agregan elementos actorales, fílmicos y fotográficos que hacen que Amphetamine una obra potente y que den ganas de seguir viendo cine asiático.


Links y fuentes:


Trailer oficial de Amphetamine


Escena de aparente sexo en la ducha, pero que encierra algo más profundo


http://zoneland.ru/forum/viewtopic.php?t=226781
http://www.filmovi.hr/index.php?p=article&id=1483

domingo, agosto 21, 2011

Juventud y Belleza

Algunos temas no terminan nunca de pasar de moda, precisamente porque son intrínsecos de la condición humana. Uno de ellos es el cuestionamiento a envejecer y finalmente morir. Si este dilema ha sido tocado en reiteradas películas y novelas, algunas obviamente se mantienen en el tiempo y generan nuevas conversaciones y puntos de vista.

Eso me pasó cuando fui a ver la película Dorian Grey de 2009, del director Oliver Parker, basada en la novela El Retrato de Dorian Grey del conocido Oscar Wilde. Si bien no he leído la novela, entiendo que la película no se aleja demasiado de la escencia de la obra y es el deseo de permanener por siempre joven y con la virtud de la hermosura. Tema sensible en el mundo homosexual y que es motivo de muchas horas en los gimnasios y quirófanos.

No es casualidad tampoco que Wilde escriba de esto, aún cuando tenía la necesidad de la discresión y por ende del ocultamiento en su obra, ya que es sabido de que su homosexualidad fue públicamente castigada en la Inglaterra de comienzos del siglo XX, afectando a su trabajo de escritor. Sin embargo, hoy que estos temas tienen posibilidad de mayor apertura en el discurso, es interesante ver como se reinterpreta en el cine, estando el primer decenio del siglo XXI.

Lo primero que quise averiguar es si esta novela había sido llevada al cine con anterioridad y encontré que sólo hay una versión anterior y es del director americano Albert Lewin de 1945. Será un interesante desafío ver esa versión, pero por la lectura de la crítica presumo una gran sutileza a usar el texto con este ocultamiento original del que hacía mención. El grupo actoral de esa versión con connotados nombre como George Sanders y Angela Lansbury, debe darle la tensión constante a la película y el carácter de tragedia anticipada donde no importa conocer el final de la misma.

Sin embargo en la versión de 2009, con un sólido Colin Firth en el personaje incitador de Lord Henry Wotton y Ben Barnes (conocido por ser el príncipe Caspián en las Crónicas de Narnia) como Dorian, se muestra abiertamente a un Dorian bisexual, dispuesto a toda clase de placeres, que sin alterar su figura, desfiguran y pudren su alma transmutada en la pintura que le hizo el pintor Basil Hallward, el que obviamente por su sensibilidad queda prendido de esta belleza masculina, que internamente desea de alguna forma poseer. En la película los textos y las imágenes no necesitan ocultar que esta belleza y juventud es un puente para encontrar el placer sin límites y las culpas y recriminaciones son dejadas en el desvan (donde se encuentra la pintura), mostrando el precio que se debe pagar por esta vida donde se ha superado el bien y el mal. Sin embargo, el tiempo hará reflexionar a Dorian y declarar que "el placer no es lo mismo que la felicidad", propinándole esa angustia existencial de la naturaleza humana.

Preguntas como ¿qué es la felicidad?, ¿que viene después del placer?, ¿tiene sentido amar, a sabiendas de que no existe el para siempre y que la vida estará llena de desiluciones?, entre tantas otras, creo que vale la pena detenerse en algún momento a pensarlas y no con un afán moralista, sino más bien orientador. Y precisamente eso me evocó la película, además de su visualidad y estética recargada de belleza y de horror conjuntamente.

Los que hayan leído el libro y los que no, supondrán que esta historia debe terminar mal. Y están en lo correcto. Bastaría ver como ha sido la relación con la inmortalidad que han tenido personajes como Drácula y sus variaciones vampirescas, donde más de alguna vez desearon recuperar la mortalidad. Pero a diferencia de esas historias, a Dorian lo podemos ver todos los días saliendo del metro y también como ilusión en nuestros espejos, aún cuando el tiempo ya haya hecho algo de estragos en nuestra juventud.

domingo, julio 03, 2011

Reminiscencias

Era común verte en las marchas, disfrazado y producido para el evento. A veces de ángel, otras de diablo o de alguna fantasía, cosas propias de tu imaginación. Ahora eres uno de los tantos fantasmas ausentes de estos eventos, especialmente en esta época en que el movimiento homosexual está tomando más fuerza por esta confluencia de simpatías de mucho sectores hasta hace un tiempo indiferentes. No iba hace rato a ser testigo del fenómeno, pero no dejó de sorprenderme ese desfiladero ABC1, de actores, periodistas y gente del mundo de la cultura apoyando la diversidad sexual. Sin embargo tu ya no estás entre los marchantes y no tengo muy claro el porque, ya que nos quedó una conversación pendiente.


En este tiempo vuelvo a las reminiscencias de otras épocas, cometiendo un error que en otro contexto era redimidor, pero que bajo estas circunstancias es más bien generador de una nueva frustración. Mi psicólogo me enseñó que era bueno traer los recuerdos, especialmente aquellos que te herían, porque existía la posibilidad de mirarlos desde el presente y eso era muy sanador. Y claro, funcionó con varias cosas y me permitió dar algunos grandes pasos mentales que de otra forma hubiese sido imposible, como por ejemplo, encontrarme con un compañero de la universidad en la marcha y saludarlo sin tener que darle explicaciones de ningún tipo.

Sin embargo las evocaciones que hago ahora tienen un tinte amargo, porque me recuerdan épocas más recientes de las que yo pude hacerme cargo de otra forma y que finalmente se marcan con la edad.... ahora varias de esas cosas no aplican, porque soy un señor mayor y debo comportarme de una forma más madura y calma, ya que todo indica que estoy en otra etapa de mi vida.

Pero las conclusiones y resultados no me dan números azules, aún cuando me ponga a recordar mis logros y méritos.... creo que pierdo más de lo que gano con el avance del tiempo y aún no logro como revertir esta situación. Ando más huraño, menos comunicativo y evitando a la gente que no me interesa y siendo evitado por la que me interesa, en una ruleta de desencuentros y aburrimiento.

Que lata sentir que echo de menos el pasado.... que la nostalgia parece una neblina que tiende a irse por los valles, cubriendo esas cosas que funcionaron por un tiempo y llenaron mi cuerpo y mente de energía, ilusiones y esperanzas, pero que hoy se vuelven borrosas e incoherentes.

domingo, febrero 27, 2011

Hanumanasana

Durante mis vacaciones me entero por internet de la muerte de Eduardo, uno de mis grandes amigos. Tuve un proceso de extraña calma. Sólo pude llorar cuando salí a la calle, luego de verlo en la clínica antes de partir. Tuve mucha angustia y vacío de verlo conectado a un respirador artificial, sin voluntad propia y en una inmmovilidad tan distinta a lo que siempre fue él. Sabía que probablemente su muerte ocurriría durante mi viaje, pero no podía cancelarlo porque tenía combinaciones tomadas y se que él también se hubiese opuesto a ello.

Ese "que diría Eduardo sobre esto" ha sido algo que me ha acompañado estos días, con el recuerdo claro de sus comentarios, opiniones y visiones del mundo tan particulares y claras en él. Una persona excepcional que agradezco haberla conocido y que se diera el tiempo y las energías de acercarse a mí como su amigo y en algunas ocasiones su confidente. Yo siento que aprendí un montón con él y se lo agradezco; lo admiré muchas veces y también lo reprobé algunas otras, pero su mundo era tan grande que finalmente terminaba aceptando lo que él me contaba sin cuestionármelo en lo absoluto, tratando de ver más allá de las palabras.

Tan especial fue nuestra relación, que desde su comienzo en 2003 fue basada en hechos particulares. Una tarde de semana salí en horario de trabajo a jugar backgammon con él en un parque. Sólo habíamos intercambiado mensajes electrónicos, pero tenerlo frente a mi, con el tablero de seda y las piezas de cristal me ratificó que era alguien distinto. Un enorme trabajo espiritual y también el deseo de éxito fraguaron su personalidad como los dos extremos de un péndulo. Pensé que no lo volvería a ver después de esa tarde, pero él me escogió y me dedicó mucho de su tiempo, lo que se transformó para mi en un gran periodo de aprendizaje y de ver el mundo con ojos tan distintos a los míos, lo que finalmente me ayudó muchísimo.

Su perfeccionismo, intransigencia e intolerancia hacia las cosas que no funcionaban lo convertían en un personaje a veces odioso, pero finalmente entendí que él quería dejar en claro que el estilo y el buen gusto no sólo debe estar en el discurso, sino que también en los hechos. Y así aprendí también a hablar más fluidamente desde mí, sin tapujos como era el estilo en Eduardo, lo que conservo hasta hoy. También esa decisión de hacer las cosas que tenía en mente era algo propio de él. Siempre con proyectos y sueños, en algunos de los cuales ayudé a corregir algunos textos o diagramaciones, lo hacía un personaje permanentemente activo.

En una cena en el restaurante Mundano, recuerdo que Eduardo me comentó que él pensaba que no viviría más allá de los 35 años, una vez que hubiese cumplido las cosas que tenía planeadas. Se veía en Nueva York haciendo arte, lo que finalmente no pudo cumplir. La vida aceleró su partida a los 30 años, donde probablemente él ya había cumplido su misión , cosa que no pude saber de su boca.

Los últimos años generalmente me invitaba a su casa a compartir sus cumpleaños y los años nuevos. Este último se me hizo muy tarde y le mandé un mensaje de texto diciendo que no podía ir. El me mandó otro mensaje deseándome feliz año 2011 y fue lo último que supe de él. Tantas veces se dice que uno no debe dejar pasar el tiempo, pero en mi caso no lo llamé ni me junté con él hasta que me avisaron que estaba muriendo en una clínica.

A Eduardo lo siento cerca, tengo en mi mente y mi corazón su voz, sus muecas y tantos otros recuerdos que lo mantienen presente. Encontré una de sus fotos de esos años gloriosos de él, donde se sabía guapo y que no era indiferente para la gente. Y que mejor homenaje para él que decirle que estás regio Eduardo... mi gran amigo, mi amor está contigo.



sábado, enero 22, 2011

El color del cielo

Producto de un tratamiento preventivo, tuve una reacción alérgica al medicamento que me recetó el doctor lo que generó al parecer una reacción en cadena, con una infección importante, que aún me tiene complicado de salud a pesar de haber dejado de tomar el medicamento, por lo que deberé segui yendo al médico y tomándome nuevos exámenes. Sin embargo esta reacción en cadena no sólo fue fisiológica, sino que también afectó a otras áreas de mi vida.

Que un médico pida el exámen de VIH a un homosexual no debería extrañar, al menos para mi que viví la época pre SIDA. Eso de que enfermaban misteriosamente personas del ámbito público y luego fallecían generó un sentimiento aterrador en los hombres, especialmente en los que se convirtieron en el primer foco de atención y fueron culpados de haber propagado en virus en la sociedad. De eso han pasado muchos años, muchas teorías, películas y posibles vacunas que hacen que las nuevas generaciones se sitúen desde otra perspectiva respecto de este tema, a extremos como en la serie "queer as folk" donde un jóven pide ser contagiado por el virus por parte de su profesor de literatura, para tener las mismas influencias que su mentor a quien admiraba.

Por otra parte en mi vida me he tenido amigos, conocidos y no tantos, que los conocí contagiados o se contagiaron porteriormene a conocerlos y a otros con grandes sospechas de que lo estuvieran; algunos en su primera vez y otros tras una vida de cientos de amantes, pero definitivamente no es un asunto que pudiese ser ajeno a mí.

El tema es que me volví enfrentado a realizarme un exámen de VIH hace poco, para descartar según me dijo el médico posible efectos cruzados de existir la infección. Eso generó automáticamente en mí el análisis de mi pasado reciente y no tanto, que de alguna forma me tenía un poco confiado, no descartaba la posibilidad de haber enfermado. Por circunstancias de mi entorno, ésto se vio tremendamente alterado al punto de que que el mentado resultado se convirtió en la gran incertudumbre, que de aclararse sería el fin de una vida y la duda de otra nueva.

Y curiosamente, si tengo que darle una forma y un lugar a esa sensación, lo que lo representó fue el color del cielo. El día que debía ir a buscar el exámen, me preocupaba de cada detalle de la calle en que caminaba, de la gente que se me cruzaba, de la hora, de la secretaria que fríamente tomó mi recibo y mandó a imprimir la orden. Me sentí algo tranquilo que ella no se alarmó ni tenía en pantalla inciar un protocolo de notificación que en Chile cambió drásticamente desde el año pasado. La clínica privada tenía todos mis datos en detalle y tuve que firmar un consentimiento explícito para que me hicieran el exámen, por lo que supongo que habría un protocolo posterior.

Con el sobre en la mano, salí a la calle y me senté en un banco, sólo como siempre, sabiendo que si leía un resultado positivo, el color de la luz que estaba viendo en el cielo sería otro para siempre y eso me aterró. Rogué que no fuese así y cuando leí "no reactivo", se me vino el alma al cuerpo. Sólo atiné a agradecer a Dios y a la vida, porque áun me permitían ver el cielo con el mismo color.